Blanco... Como cuando todos los colores se unen.

sábado, 30 de mayo de 2015

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   Y así, Mamá Topazio y yo nos dispusimos a vivir felices para siempre, aunque para siempre parecieran sólo seis años, o solo mil sueños, o un millón de sonrisas... o todos los latidos del corazón.

   Hoy celebramos el infinito; celebramos la profundidad en el pozo de sus bellos ojos donde se reflejan nuestras manos entrelazadas; celebramos cada centímetro cúbico de la presencia de Dios en nuestro aire, celebramos la dulzura en la melodía de cada "mami" y "papi", nos regocijamos con los nuevos tallos por donde corre la sangre cálida y abrasadora de nuestro amor... Hoy un lustro es solo la víspera de la eternidad y el año que lo empuja es el futuro narrado con fondo musical.

   Todo es posible, sobre todo la felicidad.

   Ahora cerramos los ojos y solo escuchamos sus pasos en nuestros corazones, oscilando continuamente, creciendo más y más hasta alcanzar los músculos que agitan las comisuras de nuestros labios; abrimos los ojos y nos encontramos con el collage de sus alegrías desbordadas en gritos, risas y abrazos. Suspiramos, y con el aire nos embriagamos de humildad y agradecimiento al percibir el aroma de sus oraciones entonadas apuntando justo hacia el Ridván.  Dormimos solo para soñar a Dante comiéndose un helado mientras 'Alí le cuenta historias sobre lo que será el mundo cuando tenga su edad; después los vemos construyendo de nuevo esa pista que lleva desde la sala hasta la cocina, o levantando sus castillos con las almohadas y cojines de la casa e inventado esos juegos que tienen cientos de reglas, y un segundo después, ni una sola de ellas.

   Ya no existe algo en el mundo que pueda romper la promesa que hicimos Mamá Topazio y yo aquél día en que mientras nuestras miradas se dirigían al cielo y nuestras manos estaban sobre el vientre de ella, elevamos nuestros corazones como ofrenda a su porvenir.  Ya logramos cruzar el frío y engañoso río de la incertidumbre, quemamos los manuscritos bañados en sal de tristezas y soledades y los reemplazamos colgando pergaminos de palabras dulces en cada pared del hogar, remendamos cada rencor y nostalgia con seda y miel que sale de nuestros poros cada vez que su madre toma mi mano.  Ahora hijos, ya no habrá nada que les aceche y asalte mientras duermen, ya no habrá frases incompletas, llantos en medio de la noche, preguntas sin responder o trasplantes de sueños, no habrá mas migraciones o días cortos... Ya no habrá lluvias permanentes ni ventanas rotas...  A partir de ahora, solo habrá colores, infinitos colores, chocando unos con otros, convergiendo, desintegrándose y reintegrándose una y otra vez hasta que, finalmente, se asemejen a la pureza de sus almas.  Ya solo habrá días de júbilo y alegría, de algodones de azúcar y noches frescas, de risas y carcajadas, de hot cakes por la mañana y oraciones por la noche, de música y baile, de amor, de nieve, de sus ojos y de la luna que se refleja en ellos, estos son días de llanto de alegría y de películas a media noche, de preguntas y sus respuestas, del tiempo y de los sueños... Estos son los días de ustedes, de nosotros y de nuestro amor.    

     Ésto, esto es el cielo

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Una ventana en el cielo...

miércoles, 3 de julio de 2013

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   La ciudad esta apagada, casi llorando, y sus corazones son lo único que brilla en este rincón.

   Niños: éste carrusel-espiral en el que estamos paseando tiene subidas y bajadas, igual que el alba y el ocaso, la risa y el suspiro, como el calor y el frío, como sus ojos y las sombras...  Y aun cuando parece que nos perdemos en dicotomías o veredas bifurcadas, no todo es lo que parece hijos.  La melodía por ejemplo, que con las primeras células melódicas nos abren una puerta, nos pasean por habitaciones mas complejas, pasando a unidades y periodos que generalmente ascienden, nos lleva de frase en frase hasta marcar la cadencia y así, llegar al clímax que revela el motivo o la intención de la melodía.  Muchos creerán que allí finalizó el momento, que terminó la "conversación", que la melodía dejó de influir, pero ustedes no, ustedes descubrirán que ésta trasciende, permanece, revive en el recuerdo, en la remembranza, en el silbido, incluso en los aromas, en los colores, en la piel, en la saliva y en el viento.  Ustedes verán que el amor viene en cristales de muchos colores.

   Para ser sinceros, éste sueño en ocasiones es mas difícil que la realidad, el viaje en el mar de sus alegrías tiene un oleaje fuerte, imponente, incluso caprichoso.  Además de lidiar con las inclemencias y las virtudes del clima -el viento, la temperatura y su humedad- nos enfrentamos a las contingencias del mundo y más que nada, fluimos en la Voluntad de Dios.  El periplo en éste mar es infinitamente mágico, kaleidoscópico e insólito, son instantes sobre instantes, tantos de ellos que nos aplastan de amor, nos revientan de orgullo, nos queman de alegría y nos inmolan de agradecimiento. No es sencillo hijos, no es nada sencillo, como no lo es para la flor al abrirse con el sol, o para la mariposa salir del capullo, no es sencillo, como no lo es tampoco para el diamante que aún está en bruto, ni como para el árbol al despojarse de las hojas en otoño, pero quizás el mejor momento para explicar ésto no será ahora, sino hasta el día que ustedes puedan ver la orilla del universo en los ojos de sus propios hijos; hasta entonces, solo seremos condescendientes con los rastros de los malos ratos, de los vasos rotos y las puertas cerradas, de las palabras afiladas y las danzas paganas; seremos transigentes con las ausencias y los silencios, con la sal y la penumbra, con todas las pesadillas que les aquejen, y sobre todo, seremos aquiescentes con el dolor.  Las manos se nos podrán derretir en el fuego de sus llantos, se nos podrá secar la boca con todos sus gritos, se nos podrán comprimir los pulmones con sus miradas y hasta incluso perder la razón con la lógica del futuro, pero tengan la certeza de que nunca, nunca los dejaremos de amar.

     Sabemos que no hay excusas, razones, justificaciones o argumentos para bajar la mirada, para creer que lo hacemos mal, para dudar ni mucho menos retirarnos; entendemos que el hilo es delgado, pero fuerte e infinito; vislumbramos el fondo del pozo a través de sus suspiros y caemos en él con los brazos abiertos y la sonrisa madura, y así será, una y otra vez, en ocasiones será mamá Topazio, en otras solo papá Vahíd, tal vez seamos los dos al mismo tiempo, quizás lleguemos a caer en él desde el cielo, desde las estrellas, desde el Ridván, quizás gritando o solo en silencio, pero siempre tendrán a alguien que los estará buscando para alcanzarlos y cerrar los brazos alrededor de sus pechos, cantándoles al oído para arrullar su corazón.

   Siempre, siempre, siempre, tendrán el amor de sus padres... impregnado en la existencia.



 

El resplandor gemelo

viernes, 22 de junio de 2012

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   Y como Alicia cuando trata de correr para que el mundo  no la deje atrás, nosotros también hemos estado corriendo atrás de sus sonrisas y llantos, agitamos los brazos tratando de alcanzarles las alas, pedaleamos mas rápido para poder tocarles la espalda mientras avanzan, apretamos los ojos con mas fuerza para embelesarnos con todas las estrellas que salen de sus gargantas, suspiramos hondo, hasta casi asfixiarnos de sus sueños, y todo ésto, para no perdernos un solo momento de sus vidas.

   Pero es que desde que ambos abrieron sus ojos para inyectarse de la realidad, nosotros hemos tenido algunas iniciativas para mantenerlos suspendidos:

-  Tomarlos de las manos mientras se recuestan en las nubes.
-  Cambiarles los calcetines después de jugar a hacer olas en los charcos.
-  Treparlos en cualquier rehilete, cohete, unicornio, cochecito, asteroide o familiar que les guste.
-  Cantarles en todos los idiomas y lenguas vivas, muertas, dormidas, despistadas y castigadas.
-  Pelear contra fantasmas, monstruos, antepasados rencorosos, payasos graciosos, desconocidos, contra la oscuridad, la regadera y hasta contra la despedida momentánea o el adiós inevitable.
-  Regalarles La Llave que abre la Puerta hacia Dios.
-  Comprar todas las luces, todos los colores, todas las formas y texturas, todos los aromas y todas las emociones que los encantan con sus bailes y coqueteos.  Después, una vez en casa, les enseñamos a mezclarlos, conjugarlos, desarmarlos, y hasta guardarlos en un lugar apropiado.

-  Últimamente hemos tenido que hacer aterrizajes forzosos en sus camas, en tinas de agua fría y en bancas de hospitales, ya que hemos notado una tendencia rara de sus cuerpos a boicotearles la alegría con sus enfermedades y pesadillas.
-  Creamos un puente seguro entre los besos que suelen compartir entre ustedes, con sus tías, sus abuelos y  con nosotros.  Lo adornamos con flores y letras pequeñas que sirven como pasamanos... ojalá que siempre se sujeten bien de ellas...
-  Construimos la habitación oscura donde Mamá Topazio y yo intentamos ponernos de acuerdo sobre la velocidad del viento, la densidad del aire, el color de los rayos solares, el aroma de las mañanas, los atardeceres y de los días de lluvia, sobre la cantidad de sonidos que rebotarían en el jardín de su corazón y las sombras innecesarias que taparíamos con espejos de su propia alma... para que nunca tuvieran que vernos convertidos en torpedos acechando su hermosa y limpia playa.

   Debemos ser sinceros con ustedes:

   Tenemos un manojo completo de incertidumbres y miedos que todavía nos amargan la merienda, no hemos logrado dibujar el retrato completo aún, ni siquiera hemos llegado a encontrar el árbol de frutos que estará en la entrada de su hogar... Tenemos un par de crónicas que no hemos incluido en la película, porque aún no se ha traducido al idioma del amor, de la aquiescencia y del perdón... Ojalá que para cuando ustedes ya jueguen con los juguetes de ésta realidad, nosotros hayamos concluido con nuestra más grande y noble labor.

   Mientras tanto aquí estamos, aquí seguimos, aquí iniciamos todos los días la melodía matutina y la oración previa al descanso, aquí estaremos para cerrar los ojos y juntar las manos con las del cielo, aquí seremos sus  gárgolas, sus alebrijes, sus paladínes, sus doncellas y sus avatares... aquí seremos lo que Dios nos permitió ser... sus Padres.

Crónica de un día en la eternidad...

miércoles, 8 de junio de 2011

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   6:30 a.m.  Mamá Topazio hace un esfuerzo estelar por abrir los ojos y levantarse.  Lo primero que ve hacia arriba es el techo, el que nos cubre, el que nos guarda las risas y lágrimas que se escapan en los sueños, el que sirve de confidente cuando la felicidad se esconde, cuando el amor se ve en la piel, cuando la cocina esta llena de aromas de cuidado y protección, cuando elevamos súplicas o cuando simplemente, nos suspendemos en el mundo fugaz; de pronto ella voltea hacia la derecha y se encuentra con esa figura perfecta, con la silueta del futuro, con el color de Dios... con nuestro hijo Dante Khalil, sonríe, porque nadie puede negarse a esa imagen de tranquilidad y paz.  Seguramente suspira, seguramente piensa y recuerda a su madre, a la abuela Guille, se imagina cómo hubiera sido si ella estuviera presente, las canciones que le habría cantado, los abrazos con los que lo hubiera asfixiado, las miradas que le hubiera robado y el amor con el que lo hubiera cuidado... Esta idea le permanece -estoy seguro- por el resto del día, a cada hora con sus minutos y segundos.  ¿Y es que cómo evitarlo?  Si nuestro nuevo hijo tiene tejido en los ojos la mirada de la mezcla Romo Flores.

   6:45 a..m. Mamá Topazio calienta sus manos para acariciar la piel de algodón de Dante, aprovecha para ponerle su ropa, decirle lo mucho que lo ama, lo feliz que la hace y cantarle de esas canciones que sólo las mamás se saben, como si las hubieran obtenido del Cielo, como si hubieran estado guardadas en sus corazones latentes, esperando el momento de la llegada de sus hijos, y entonces, poderlas entonar con azúcar y leche fresca... yo solo puedo ser espectador... yo solo me dejo llevar por la magia aún sin nombre.

   7:00 a.m. 'Alí utiliza su creatividad y encantos para que finalmente yo logre levantarme; nosotros tenemos nuestro propio juego del amor.  Topazio no conforme con los resultados de nuestra dinámica, es quién finalmente lo atiende.  Yo no puedo dejar de enamorarme de los tres.

   7:15 a.m. Topazio ve por la ventana del coche, de vez en cuando voltea hacia atrás para cerciorarse de la seguridad de Dante y la comodidad de 'Alí; en ocasiones, cuando su cabeza va de regreso hacia el frente, se detiene conmigo, siempre logro sentirlo, pero finjo que no, en parte porque me pone nervioso y parte porque quiero mantener su atención.  La música siempre es oportuna... siempre hay una voz, un acordeón, un violín, un piano, una percusión o una guitarra eléctrica que nos prepara el camino hacia nuestro día.

   7:30 a.m. Topazio baja del auto, a veces triste, a veces tranquila.  Lleva el aroma de Khalil en las manos, ese aroma a hogar, cierra las manos para que no se le escape el discreto olor de divinidad.

   7:45 a.m. Mamá Topazio no puede dejar de repasar el rostro de Dante, su ceño fruncido permanentemente, como si esperara mas, como si lo quisiera todo, como si dominara al miedo, como si no dependiera de nada, como si supiera que, al igual que a 'Alí, le espera una batalla espiritual que deberá enfrentar con la pura convicción, con las manos vacías y el espíritu elevado; como si supiera para lo que fue destinado.

   Y es que hasta ahora parecía como si los suspiros de Khalil hubieran quedado suspendidos por la fuerza y velocidad del mundo... y aunque pareciera  que no nos percatábamos de esos gritos astrales, en realidad, no hacíamos mas que sembrar justo sobre el límite de la realidad y el sueño.  Cada día es un viaje al centro mundo, en el motor de la máquina dispensadora de posibilidades y oportunidades, en lo que parece que se va y no permanece pero que justo ahora es cuando finalmente comprendemos cómo nos toca nadar para que tanto Dante como 'Alí siempre se mantengan en la profundidad de las cosas.

   10:30 a.m.Durante el receso escolar en el trabajo de Topazio, puedo verla sentada comiendo, intentando mantener su atención en la dinámica de su grupo en el patio de juegos.  De pronto una sonrisa arrebatada al recuerdo de nuestra encrucijada por encontrar el segundo nombre de Dante se hace evidente -algún día mis hijos se acostumbrarán a ver a Mamá Topazio reírse sola, aún sin entender porque- ella intenta recordar por qué para mí era tan importante que su nombre "apareciera", que nos lo susurrara en un suspiro mientras dormía, que se le escapara en un alarido de hambre, que se nos revelara en una oración, que fuera evidente en un fragmento de película o entre las líneas de un buen libro, que 'Alí lo balbuceara con ese rostro de luz eterna, que el piano dictara cada letra hasta completarlo... pero no fue así... Y aun cuando seguro estoy de que el nombre de Khalil (el amigo de Dios, título del profeta Muhammad) tiene a todos los ángeles detrás de él, la verdad, tuvimos que pedir ayuda hasta que finalmente lo encontramos, hasta que ese nombre le encontró a él.

12:00 p.m. En el descanso que Topazio tiene por la clase de inglés que reciben sus alumnos, se dedica a buscar fotos de Khalil, la desesperación la ha invadido con cada grieta que se agranda en esta "separación" de la simbiosis láctea que mantenía con su hijo mas vulnerable e indefenso.  Busca aferrarse aunque sea en la foto de esos ojos que ven al infinito, el mismo infinito que vio ella en la sala de partos cuando Dante se asomó  por primera vez a este mundo, el mismo tiempo infinito que se dobla cuando no estamos cerca de nuestros hijos.  No encuentra ninguna foto, pero como si una imagen le pegara justo en el corazón, aparece la sonrisa de Khalil, la primera, la que, al igual que Álí, fue en los brazos del abuelo Javier, mi papá; esa imagen se le estampa para siempre en la memoria, se le imprime en la esperanza, se le sella en los ojos y se le graba en el alma, esa imagen, la imagen de la eternidad.

2:00 p.m.  Topazio sale de la escuela donde imparte sus clases.  La veo triste, preocupada, incluso desconsolada; las cosas no van bien ahí.  Sube al coche, me da un beso fantasmal con un llanto implícito, con una petición sutil de condescendencia, y por supuesto, ella la obtiene, este amor siempre nos rompe las barreras, siempre flexibiliza las expectativas y sacude al desprendimiento, ella siempre ha tenido todo de mi, lo que espera y lo que no.

2:30 p.m. Escuchamos los gritos de 'Alí exigiendo que lo tomemos ya entre nuestros brazos, Topazio se precipita para alcanzarlo lo mas pronto posible, para mitigar el llanto, para cesar la espera, para eternizar el encuentro.  Me deja la oportunidad de sea a mi a quien Dante vea después de horas de separación (agradecimiento infinito por cada momento como éste).  Cuando lo tengo entre mis brazos el mundo deja de existir  el tiempo se detiene casi por completo y así, me dejo caer en la sonrisa única de Khalil, en esa sonrisa que hace eco en mis entrañas, que vibra en mis pupilas y que se imprime en el futuro (de nuevo, en la eternidad).

2:35 p.m. 'Alí se acerca y con su hermosa voz intenta decir el nombre de su hermano: "Dane" lo llama con alegría, estira los brazos y estira el cuello como para besarlo; yo alcanzo a ver como él cierra los ojos, lo toma con ambas manos del rostro a Khalil y pega su boca a su mejilla, se retira y espera nuestra celebración, la cual es inevitable darle.

2:45 p.m. Y en el carrousel de la vida y del amor, como caleidoscopios... nos dejamos llevar de regreso al mundo.

Y después de 400 días...

martes, 11 de enero de 2011

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Parece "sube y baja", o carrusel, o montaña rusa, o viaje a la Luna, o una mañana improvisada, o una noche larga, o una tarde congelada, o una risa confundida, o un llanto cortado, o una caminata de viento a favor, o un año comprimido en segundos. Parecen todos los colores, todas las formas, todas las texturas, sabores y aromas... Pareces tú creciendo en cada parpadeo... dejándome sin aliento, haciéndome perseguir apresurado cada momento que le regalas al mundo y que se levanta hacia el sol dejándome ciego temporalmente... pareces tu con tu sonrisa de cuatro dientes, con tus manos que abrazan, que rasguñan, que acarician, que aplauden, que quitan y dan al mismo tiempo, como haciendo trueque con el cariño, como pidiendo y obsequiando amor en el mismo instante en que bajas tu mirada para mover los corazones de los presentes al son de tu deseo... pareces tu con tus bailes desquiciados y sin control, con tus brincos que parecen espasmos de alegría diagnosticados por tu tía Dani y sostenidos por tu tía Valeria, celebrados por tus abuelos Rosario y Javier (Gómez) y procurados por tu abuelo Javier (Romo)... Parece la comida que termina en el suelo porque te distrae el juego, parecen los fantasmas que te visitan y platican contigo sin nuestro permiso, o la ropa que solo te vimos una vez antes de que pareciera que nunca fue tuya, parece tu voz gritándole a "Pavina" en cualquier escalera que te encuentras, o cantando junto con tu bisabuela Petra y bailando para tus tías Lola y Mague... Pareces el objetivo perfecto que Dana siempre logra captar con su cámara EOS y esa extraña e incomprensible euforia que demuestras cuando estas con Adrian... pareces esos raros abrazos que le das a Luis Carlos cada vez que llega a la casa con pequeños detalles para ti...

Pareces tu con mamá Topazio unidos mas allá de toda comprensión humana...

Pareces tu dormido en mis brazos...

Parece el camino que trazas para tu hermano...

Parece la eterna felicidad de tus padres...

Parece la bendición de Dios...

Parece la conjugación perfecta de todas las posibilidades y exageraciones que el verte crecer pueda generar... simplemente eso es... VERTE CRECER.

La explosión cíclica en la bóveda celeste del vientre de Topazio

miércoles, 29 de septiembre de 2010

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Y te has de preguntar cómo funciona esto de ser ahora cuatro en lugar de tres... y te has de preguntar porqué no hay respuesta concreta a la duda anterior, y entonces, comenzarás a formarte ideas entre llantos, entre tus espasmos cada vez mas frecuentes porque no recibes lo que quieres, entre "ojitos" que constantemente le ofreces a tu abuelo para que te cargue, entre tus risas y estornudos improvisados para que no veamos a nadie mas que a ti, entre las tantas caídas involuntarias que te avisan como será el mundo pronto... Entre tanto y tanto... la verdad, es que pronto seremos cuatro.

Hijo alumno: ¿Qué sucede con las adiciones?

Papá maestro: Nada!! o Todo!!! Depende... no?

Hijo alumno: ¿Y de qué?

Papá maestro: De quién se adhiera, de que se sume o a que se le sume...

Hijo alumno: Y nuestra adición.... ¿Qué es?

Papá maestro: Nuestra adición en realidad es una multiplicación... es el múltiplo de los sueños, aunque también de los esfuerzos; es el múltiplo de las posibilidades de un cielo azul o verde; es el múltiplo de las sonrisas, llantos, alegrías, preocupaciones y desveladas. Aunque también es la división de tareas, de bienes, de tiempos y de otros por menores. Se puede decir que es la resta del peligro, la resta de la probabilidad de un mundo sin héroes y es el producto de una lucha que jamás será de uno... si no de dos, que en realidad seremos cuatro, aunque al final solo sean ustedes... Sencillo no?

Hijo confundido: No

Papá seguro: Claro!! Es lo perpendicular de la vida, es la segunda arista que hace al vértice, es el ángulo de lo infinito y la esquina de lo inimaginable.

Hijo nervioso: ¿y el guerrero?

Padre orgulloso: En los fragmentos de cristales incrustados en tu corazón y que ahora brillan como estrellas dentro de Topazio por segunda vez!

Hijo hijo: ¿y todo ESTO tiene nombre?

Padre distraído: no...

Padre renacido: Aún no le hemos quebrado la voz a tu herman@.. todavía no hemos tenido esa oportunidad... pero no te preocupes, el aire ya se lo volcamos un par de veces con gritos de júbilo, con melodías trenzadas a las entrañas de mamá Topazio; le hemos aplastado el miedo (y la casa) con los ombligos de sus padres dándose un beso, le hemos tocado el corazón en cada caricia a las pecas de tu madre y le hemos puesto cascabeles de colores en su hogar que se agitan cuando sonreímos a la idea de SER CUATRO...

Padre papá: En conclusión hijo... seamos pacientes... confiemos en el ORIGEN de todas las cosas.

La Sinfonía Bipolar de lo Sibilino

lunes, 19 de julio de 2010

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Y es que es tanta la magia que emana de tus gracias... que no nos queda mas que sentarnos como expectadores de tu crecimiento y desarrollo en el primer movimiento de esta melodía.
Y dicen que el sueño es SIAMÉS...
Y mas ahora, que tu estrella parecía arrastrar consigo a una aún mas pequeña, que sin querer, jugaba a ser la luz tintineante en las sombras, a buscarse en el laberinto de la espera, a sumergirse por completo en el tiempo y nadar entre la víspera y la ignorancia, a emitir risas en el eco de tu voz cálida y profunda... ahí, justo allí (o ahí) estaba el alma espectante de un nuevo ser, una oportunidad mas para ser llamados a la sala de Dios y recibir en los brazos a quien pronto será tu hermano o tu hermana...
Así es hijo mio... pronto serán dos quienes juegen en las pupilas de nuestros ojos, pronto serán dos quienes brinquen en la sala de nuestra alegría, serán dos quienes hagan música en las entrañas de nuestros cuerpos con risas y gritos de júbilo y regocijo, pronto serán dos quienes guarden nuestros sueños entre su historia, pronto serán dos quienes conquistarán al mundo con la fuerza de su aleteo y la reverberancia de un Ya-Bahá'u'l-Abhá!!

Y con esta buena nueva despertamos por segunda vez los sentidos de tu abuela Guille, volteó a verte, después a nosotros, regresó su mirada hacía ti y con nostalgia preguntó: ¿No será muy rápido para él?..... tu abuela, siempre tan preocupada por ti... parecía que entre las líneas de sus oraciones venía el nombre de Demián (porque nunca te dijo Alí)... o "Demi" como alguna vez me grito ante la gente que siempre te diría... si yo hubiera entendido cuánto derecho tenía ella de albergarte en su corazón como a ella le pareciera, me hubiera mordido los labios y le hubiera agradecido por solo cantarte como siempre lo hacía....

Y por gracia (para ella) o desgracia (para nosotros, sobre todo para mamá Topazio), esta melodía se baja medio tono y nos deja unos sostenidos y menores en esta pauta de la vida, en este segundo movimiento... porque así fué su despedida mientras tu dormias, hasta que unas campanas de la iglesia del barrio de Guadalupe te anunciaron que ella (tu abuelita Guille), ahora solo te cantaría en el mundo de los sueños y los recuerdos fugaces... por momentos me parecía que aún la seguías buscando entre los cantos, en otros me parecía que la veías despedirse de ti desde la corona de un Cristo que estaba al fondo del majestuoso edificio.

Desde ese día, tu abuelita te sigue tejiendo ropa con las nubes y el polvo de las estrellas que la rodean, y cada noche, descendiende desde la luna para regalarte cristales de colores extraídos de las lágrimas de tu mamá Topazio, y porque sólo así sonreía ella después de ver una foto de Guille que esta sobre el piano de la sala, solo cuando tu sonreías, solo mientras se rosaba el vientre y te ponía su mano sobre él, sólo entonces, su rostro aumentaba de intensidad y lanzaba destellos de luz filtrados a través de esas lágrimas para acariciarlos como lo hubiera hecho un solo beso de tu abuelita Guille.

Tu hermano (a) ya no podrá jamás bailar al compás de la melodía de tu abuela, quizás tu pronto olvidarás como hacer esa expresión de euforia cuando ella te abría los brazos para cargarte, muy pronto la ropa que ella misma confeccionó para ti dejará de quedarte y será guardada en algún lugar especial... y en un futuro, verás esas camisas y ese disfráz de pingüino y te diremos "tu abuela lo hizo con manos de amor y orgullo", probablemente no entiendas de que hablamos, pero ten por seguro, que en algún momento, mientras camines en la calle, percibirás un olor a gardenias que te hará girarte por completo, sentirás que ya habías estado en ese lugar y tratarás de identificar cuándo, sin darte cuenta que fué justo en los brazos de tu abuela Guille donde alguna vez te impregnaste de ese recuerdo...



Háblale a tu hermano (a)... hablale de tu abuela Guille... aunque sea en sueños...

Vuela Pinwino Guerrero, entre las nubes del trastorno colectivo...

martes, 2 de marzo de 2010

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Y dicen que los pinguinos no saben (o pueden) volar.




Si tan solo te vieran...

Conversaciones (internas) con un pediatra...

martes, 26 de enero de 2010

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-Buenas tardes! ¿Que tal?


-¿Que tal doc? Venimos para que revise (no!, para que admire) a nuestro hijo.

-Claro, pero primero, unas preguntas.


-Adelante


-¿Que calificación obtuvo su hijo a la hora de nacer?
(¿Qué?!.... Ha si, no sabía que daban una calificación, pero en un sueño, me dijeron los ángeles que tenía un nueve. -¿Un nueve? ¿Y eso? -Sencillo doc, me dijeron que el diez se lo quitaron después de cegar a todos los que presenciaron su nacimiento, el primero, claro está. -Quizá yo hubiera hecho lo mismo. -Quizá por eso usted no es padre de éste niño. -Quizás


-Un ocho doctor


-¿Cuanto pesó?
(Pesó el equivalente a un tinaco de lágrimas; 3/4 de felicidad y el resto de dolor; también si le agrega el peso de las alas que su abuelo Javier le compró en uno de sus sueños, las estrellas que su abuela Guille le escondió en las manos, la torta que nos prometieron y no le hemos quitado debajo del brazo, la corona de chocolate con la que lo baña su abuela Rosario y todos las oraciones que el padre y la madre le cultivaron en el corazón; su peso es el de Goliat, el de la Torre Eiffel, el de la Luna y el de una melodía eterna.)


- Peso 2,800 kilos doc


- Muy bien, ahora, ¿cuánto midió?

(Midió de aquí a los ojos de Topazio, a las manos en un piano de Vahíd, midió hasta los ancestros que forjaron su segundo nombre, midió todas las edades y los tiempos, midió lo que mide un deseo y lo que mide el amor de unos padres por su hijo.)


- Creemos que 53 centímetros doc.


- Yo no creo, porque eso es lo que mide en este momento.
(si doc, nosotros tenemos la culpa de eso... solo le dejamos crecer el corazón y algunas vísceras importantes para su autosuficiencia, le dejamos crecer el estómago para que pudiera digerir nuestras palabras, el hígado para que aproveche el azúcar de la voz de su madre, los riñones para que filtre el cáliz de las palabras de su Señor, los ojos... -Discúlpeme, pero esos siempre han tenido y tendrán el mismo tamaño -Tiene razón doc, pero nosotros le liberamos a la niña de sus ojos, parecía tan brillante, tan límpia, que nos pareció injusto que estuviera encerrada, eso quizá le quito algunos gramos de encima a nuestro hijo - Entonces? Ahora que tiene en su lugar? Le pusimos un sol, ese brilla sin necesidad de atención... aunque viera usted doc. cómo cautiva esa mirada cálida. -Entonces este niño esta mas que sano jóvenes. -Gracias doc

- Tal vez lo midieron mal en el hospital

- Pues no importa, ¿o si?

- No, para nada
(De cualquier modo su hijo sigue siendo único)

- Bueno doc, si es todo, nos retiramos
(tenemos que ir a seguir iluminándo nuestra casa con la risa del niño)

- Muy bien, solo les pido que paguen en caja la cantidad de $400.00 pesos
(con unos dulces estaría bien, o igual pueden dejar un comentario de agradecimiento. -Téngalo por seguro doc.)

- Hasta luego doc.
(quizá nos veamos en un siglo o en un milenio...)

-Adiós

por cierto...

sábado, 26 de diciembre de 2009

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tu primera sonrisa.... fué con tu abuelo...