6:30 a.m. Mamá Topazio hace un esfuerzo estelar por abrir los ojos y levantarse. Lo primero que ve hacia arriba es el techo, el que nos cubre, el que nos guarda las risas y lágrimas que se escapan en los sueños, el que sirve de confidente cuando la felicidad se esconde, cuando el amor se ve en la piel, cuando la cocina esta llena de aromas de cuidado y protección, cuando elevamos súplicas o cuando simplemente, nos suspendemos en el mundo fugaz; de pronto ella voltea hacia la derecha y se encuentra con esa figura perfecta, con la silueta del futuro, con el color de Dios... con nuestro hijo Dante Khalil, sonríe, porque nadie puede negarse a esa imagen de tranquilidad y paz. Seguramente suspira, seguramente piensa y recuerda a su madre, a la abuela Guille, se imagina cómo hubiera sido si ella estuviera presente, las canciones que le habría cantado, los abrazos con los que lo hubiera asfixiado, las miradas que le hubiera robado y el amor con el que lo hubiera cuidado... Esta idea le permanece -estoy seguro- por el resto del día, a cada hora con sus minutos y segundos. ¿Y es que cómo evitarlo? Si nuestro nuevo hijo tiene tejido en los ojos la mirada de la mezcla Romo Flores.
6:45 a..m. Mamá Topazio calienta sus manos para acariciar la piel de algodón de Dante, aprovecha para ponerle su ropa, decirle lo mucho que lo ama, lo feliz que la hace y cantarle de esas canciones que sólo las mamás se saben, como si las hubieran obtenido del Cielo, como si hubieran estado guardadas en sus corazones latentes, esperando el momento de la llegada de sus hijos, y entonces, poderlas entonar con azúcar y leche fresca... yo solo puedo ser espectador... yo solo me dejo llevar por la magia aún sin nombre.
7:00 a.m. 'Alí utiliza su creatividad y encantos para que finalmente yo logre levantarme; nosotros tenemos nuestro propio juego del amor. Topazio no conforme con los resultados de nuestra dinámica, es quién finalmente lo atiende. Yo no puedo dejar de enamorarme de los tres.
7:15 a.m. Topazio ve por la ventana del coche, de vez en cuando voltea hacia atrás para cerciorarse de la seguridad de Dante y la comodidad de 'Alí; en ocasiones, cuando su cabeza va de regreso hacia el frente, se detiene conmigo, siempre logro sentirlo, pero finjo que no, en parte porque me pone nervioso y parte porque quiero mantener su atención. La música siempre es oportuna... siempre hay una voz, un acordeón, un violín, un piano, una percusión o una guitarra eléctrica que nos prepara el camino hacia nuestro día.
7:30 a.m. Topazio baja del auto, a veces triste, a veces tranquila. Lleva el aroma de Khalil en las manos, ese aroma a hogar, cierra las manos para que no se le escape el discreto olor de divinidad.
7:45 a.m. Mamá Topazio no puede dejar de repasar el rostro de Dante, su ceño fruncido permanentemente, como si esperara mas, como si lo quisiera todo, como si dominara al miedo, como si no dependiera de nada, como si supiera que, al igual que a 'Alí, le espera una batalla espiritual que deberá enfrentar con la pura convicción, con las manos vacías y el espíritu elevado; como si supiera para lo que fue destinado.
Y es que hasta ahora parecía como si los suspiros de Khalil hubieran quedado suspendidos por la fuerza y velocidad del mundo... y aunque pareciera que no nos percatábamos de esos gritos astrales, en realidad, no hacíamos mas que sembrar justo sobre el límite de la realidad y el sueño. Cada día es un viaje al centro mundo, en el motor de la máquina dispensadora de posibilidades y oportunidades, en lo que parece que se va y no permanece pero que justo ahora es cuando finalmente comprendemos cómo nos toca nadar para que tanto Dante como 'Alí siempre se mantengan en la profundidad de las cosas.
10:30 a.m.Durante el receso escolar en el trabajo de Topazio, puedo verla sentada comiendo, intentando mantener su atención en la dinámica de su grupo en el patio de juegos. De pronto una sonrisa arrebatada al recuerdo de nuestra encrucijada por encontrar el segundo nombre de Dante se hace evidente -algún día mis hijos se acostumbrarán a ver a Mamá Topazio reírse sola, aún sin entender porque- ella intenta recordar por qué para mí era tan importante que su nombre "apareciera", que nos lo susurrara en un suspiro mientras dormía, que se le escapara en un alarido de hambre, que se nos revelara en una oración, que fuera evidente en un fragmento de película o entre las líneas de un buen libro, que 'Alí lo balbuceara con ese rostro de luz eterna, que el piano dictara cada letra hasta completarlo... pero no fue así... Y aun cuando seguro estoy de que el nombre de Khalil (el amigo de Dios, título del profeta Muhammad) tiene a todos los ángeles detrás de él, la verdad, tuvimos que pedir ayuda hasta que finalmente lo encontramos, hasta que ese nombre le encontró a él.
12:00 p.m. En el descanso que Topazio tiene por la clase de inglés que reciben sus alumnos, se dedica a buscar fotos de Khalil, la desesperación la ha invadido con cada grieta que se agranda en esta "separación" de la simbiosis láctea que mantenía con su hijo mas vulnerable e indefenso. Busca aferrarse aunque sea en la foto de esos ojos que ven al infinito, el mismo infinito que vio ella en la sala de partos cuando Dante se asomó por primera vez a este mundo, el mismo tiempo infinito que se dobla cuando no estamos cerca de nuestros hijos. No encuentra ninguna foto, pero como si una imagen le pegara justo en el corazón, aparece la sonrisa de Khalil, la primera, la que, al igual que Álí, fue en los brazos del abuelo Javier, mi papá; esa imagen se le estampa para siempre en la memoria, se le imprime en la esperanza, se le sella en los ojos y se le graba en el alma, esa imagen, la imagen de la eternidad.
2:00 p.m. Topazio sale de la escuela donde imparte sus clases. La veo triste, preocupada, incluso desconsolada; las cosas no van bien ahí. Sube al coche, me da un beso fantasmal con un llanto implícito, con una petición sutil de condescendencia, y por supuesto, ella la obtiene, este amor siempre nos rompe las barreras, siempre flexibiliza las expectativas y sacude al desprendimiento, ella siempre ha tenido todo de mi, lo que espera y lo que no.
2:30 p.m. Escuchamos los gritos de 'Alí exigiendo que lo tomemos ya entre nuestros brazos, Topazio se precipita para alcanzarlo lo mas pronto posible, para mitigar el llanto, para cesar la espera, para eternizar el encuentro. Me deja la oportunidad de sea a mi a quien Dante vea después de horas de separación (agradecimiento infinito por cada momento como éste). Cuando lo tengo entre mis brazos el mundo deja de existir el tiempo se detiene casi por completo y así, me dejo caer en la sonrisa única de Khalil, en esa sonrisa que hace eco en mis entrañas, que vibra en mis pupilas y que se imprime en el futuro (de nuevo, en la eternidad).
2:35 p.m. 'Alí se acerca y con su hermosa voz intenta decir el nombre de su hermano: "Dane" lo llama con alegría, estira los brazos y estira el cuello como para besarlo; yo alcanzo a ver como él cierra los ojos, lo toma con ambas manos del rostro a Khalil y pega su boca a su mejilla, se retira y espera nuestra celebración, la cual es inevitable darle.
2:45 p.m. Y en el carrousel de la vida y del amor, como caleidoscopios... nos dejamos llevar de regreso al mundo.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)