Desde los ojos de Topazio te pude ver...
Si las partículas del aire hubieran hablado en ese momento nos habrían descrito colores originales, mezclándose entre sonidos, historias, futuros y una que otra duda generando comezón en la existencia.
Simplemente te fuiste escurriendo sigilosamente del deseo, recogiendo amor de entre las paredes de tu próximo hogar, llenándonos de nuevas melodías, acercándonos mas a tu origen, al intríngulis de tu magia. La multiplicación de tus propias realidades fué gracias a Dios, al mismo Dios que nos permitió estar en el momento, lugar, y casi, circunstancias precisas. Pero eso, tu lo sabes bien.
Las noches cambiaron a partir de entonces, el aire se movía con mayor fuerza e ímpetu, la almohada era un portal de la luz de tu gestación, la sábana voladora nos acercaba al cuarto de luna para los dos, donde ella y yo podíamos voltear al universo y preguntarnos de qué sabor serían tus besos, qué color tendría tu voz y qué forma tendrían tus sueños.
El tiempo se detuvo... hasta que quisimos.
Y si, tu primer regalo fué una sonrisa, grande, eterna... después te dimos nuestros cuerpos, nuestros movimientos en cámara lenta para que nos reconozcas cuando llegues, ahí iba nuestro corazón pulverizado para rociarte de estrellas diminutas, nuestros labios con los que celebramos tu presencia, nuestra respiración que se incrusta en los poros de quien te enseña el mundo a través de su piel; también te dimos los espejos de nuestra conciencia para que veas que esta tranquila, te dimos la fuerza de nuestros espíritus para que rebotes con tranquilidad en este mundo que te espera... y pronto... te lo daremos todo.
Desde hace algunos días te hemos bañado en una tina con lágrimas de dicha, te secamos con algodón de azúcar que emana de nuestras oraciones y te arrullamos envuelto en nuestras voces armonizadas entre sí... solo para ti.
Hoy somos dos locos, ayer fuimos de otros; pero mañana... mañana seremos tuyos, tanto como tu serás de la Tierra que te espera para que la conquistes con el resplandor de tu alma.
Hoy... Topazio, hoy Vahíd... mañana... mañana... mañana... llega pronto, mi dulce mañana...
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